(Colombia) El Sexto Barómetro de la Confianza sobre el Capital Global realizado por Ernst & Young, indica que a pesar que el entorno económico es más favorable, los líderes corporativos todavía no se sienten seguros de participar en fusiones y adquisiciones con otras empresas (o ‘M&A’ por sus siglas en inglés).
Sólo el 31% de los encuestados dijo que espera realizar una adquisición en los próximos 12 meses, lo que representa una caída del 24% en comparación con octubre de 2011 y la cifra más baja del barómetro desde que se inició en el 2009.
En contraste, el número de empresas que buscan vender sus activos se ha incrementado hasta llegar casi al 20%, lo que significa que ahora las compañías dan prioridad a la gestión de cartera y a buscar nuevos nichos y enfoques para sus negocios.
Aunque las diferencias de enfoque entre compradores y vendedores son cada vez menores, aún no hay un buen clima para las fusiones y adquisiciones. Los ejecutivos prefieren seguir siendo cautelosos frente a la persistente volatilidad de los mercados, medidas de austeridad, reestructuraciones (principalmente como consecuencia de la crisis de la Eurozona) y la potente desaceleración del crecimiento en los mercados emergentes.
Desde el punto de vista local, notamos que la dinámica de la compra y venta de empresas persiste a buen ritmo pesa a la coyuntura internacional que indica lo contrario.
Acorde con Andrés Gavenda, socio líder de Transaction Advisory Services de Ernst & Young en Colombia, la intención de los inversores que buscan refugio de valor hizo que la actividad de M&A se sostenga en un alto nivel y esto se nota tanto en empresas maduras como en empresas familiares exitosas y las que no lo son también. Los sectores predominantes son el de minería seguido por el de petróleo y gas, y finalmente el sector financiero los cuales centralizan casi el 80% de las compras y ventas que se realizaron durante el primer semestre del año 2012.
Brasil se perfila como uno de los países dominantes en el tema de las fusiones y adquisiciones en Colombia junto con Japón y Canadá.
La reestructuración de la deuda griega, la disminución del desempleo en EE.UU., y una mayor confianza de los consumidores, hace pensar que la economía mundial se encuentra en una lenta recuperación. Lo anterior, junto con la inyección de liquidez de los bancos centrales, ha impulsado el crecimiento de los precios globales de renta variable.
Esto se refleja en el aumento del número de encuestados que piensan que la economía mundial está mejorando, pasando de un 26% en octubre de 2011 a un 52% en abril de 2012, pero la mayoría cree que estamos ante un progreso moderado. El 20% mantiene una posición pesimista frente a la evolución de la economía, en contraste con el 37% resultante seis meses atrás.


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